viernes, abril 24, 2009

Tiempo de otras cosas

Contarles, queridas amigas y amigos, que andaré más bien ausente de la blogosfera para dedicarme de lleno a otras responsabilidades e inquietudes que ya no puedo ni quiero postergar más. Ya volveré, con más tiempo y cabeza disponibles, a seguir compartirendo por este medio. Abrazos a todas y todos con inmenso cariño y gracias por lo hasta ahora compartido.

jueves, abril 09, 2009

Libertad, inclusión y 1 Corintios 5:11

Al respecto de la inclusión en la iglesia, una persona, en el artículo Libertad, inclusión y homosexualismo publicado por Gusmar Sosa en su blog, pregunta: ¿Y qué hacemos con 1 Corintios 5:11?

Tratando de entender la inquietud de este hombre, esto hago yo, al día de hoy, brevemente y al apuro; con el mencionado versículo:

Primero: Recordar que Pablo está dirigiéndose a los Corintios por una situación particular dentro de la comunidad de creyentes local.

Segundo: En el versículo 10 del mismo capítulo es claro que no se refiere a las personas de este mundo y cuando hablamos de inclusión en la iglesia pues a ellos nos referimos, Pablo no los está excluyendo de ninguna manera. Este asunto y en particular el versículo 11 del capítulo 5 tienen que ver con un asunto diferente al de la inclusión, un asunto al interior de la iglesia.

Tercero: No podemos leer un versículo obviando el resto. Por ejemplo: ¿qué pasa con el versículo 6, donde Pablo advierte sobre la jactancia en esta situación particular de los Corintios y qué relación tiene eso con no juntarse con ciertas personas que se llaman a sí mismos hermanos? ¿Qué pasa con toda la carta a los Corintios?

Así que, pienso, 1 Corintios 5:11 es un versículo para una discusión diferente. No es un versículo para hacer con el una norma inflexible. Se presentan situaciones dentro de cada comunidad de creyentes que exigen tratamiento particular. Con este versículo se sienta un precedente que en algún momento y dadas ciertas situaciones puede ayudar como guía.

Brevemente y al apuro, esto hago con 1 Corintios 5:11 en referencia al tema de la inclusión.

jueves, marzo 26, 2009

¿Sepultando entendimientos?

Veo que ha causado algo de alboroto el artículo “Sepulcros blanqueados “ de Carlos Osma en Lupa protestante.

No es bonito soportar el peso de los prejuicios, saber los pensamientos hostiles que otros tienen sobre ti, que lo callen o que incluso te lo digan haciendo alarde de la más espantosa y cruel ignorancia. Pero algunos lo soportamos porque sabemos la verdad que vivimos en carne propia, la que intentamos comunicar con la esperanza de lograr entendimiento y respeto.

La Biblia condena la práctica homosexual y por extensión condena al homosexual, porque ese cuento de que no condena la tendencia pero si la práctica es para los efectos una condena peor. ¿Hay que aprender a leer la Biblia? Sí, hay que aprender o quizá lo correcto es decir que para leer la Biblia es necesario desaprender mucho.

No voy a aclarar aquí si soy o no heterosexual, bisexual, homosexual, whateversexual, porque a mí no me importa, pueden pensar que lo soy o que no lo soy, me da igual, no me ofende ser ni una cosa ni la otra, cada quien lo que es, yo estoy por la verdad, por la integridad y por la aceptación, yo estoy por el entendimiento, por un cristianismo y un mundo más humano, menos vil, cruel y asesino.

Lo cierto es que yo no escapo de condenas y prejuicios sociales y cristianos por ser una mujer de más de 35 años soltera y sin hijos, por ser palestina, incluso por ser cristiana. He tenido que defender mi derecho de elección a lo largo de mi vida en un entorno que la mayoría de las veces no me quería eligiendo, que no me soportó ni me soporta libre (aún en las cosas más nimias). Luchando por mi libertad he sufrido toda clase de violencias: físicas, psicológicas y emocionales, dentro y fuera de la iglesia, siguiendo y no siguiendo a Cristo. Tampoco escapé siendo colombiana cuando viví fuera de mi país, tuve que soportar muchos prejuicios y comentarios indeseables. Por una cosa o por la otra, por no tener que dar explicaciones todo el tiempo de quien soy, he preferido pasar lo más inadvertida posible a lo largo de mi vida, muy callada, pero quizá esa no ha sido la mejor elección.

Pienso que Carlos Osma no tiene la razón al intentar poner a Dios en un bando, yo no creo en un Dios que elige entre bandos, yo quiero creer en el Dios de la reconciliación. Sin embargo no puedo dejar de escuchar, en sus letras, el grito de rabia, de dolor e impotencia de Osma ante la injusticia y crueldad que sufren tantos homosexuales. Quizá nos hace falta a todos hacer más intensamente el ejercicio intelectual, emocional, visceral, carnal y hasta histórico y contextual de ponernos en el pellejo del otro. Gracias a Dios las cosas están cambiando. No sepultemos el entendimiento entre nosotros.

sábado, marzo 07, 2009

Del ballet y la disciplina espiritual

La estructura del arte de ballet es una estructura que a la primera vista parece difícil, demasiado, infeliz al cuerpo y su natura. Pero después de años de estudiar, esta misma estructura apoya movimientos muy libres y grandes, movimientos de volar y girar, mucho más libres de los que son posibles sin la estructura. ¿Puede ser semejante a la vida espiritual? ¿Es posible que una disciplina pueda permitir movimientos con más libertad? (¿Puede ser aún en una teología protestante?)

Aunque sólo publica Heather un pequeño resumen en español, vale la pena leer el post completo en ingles en su blog Holy Vignettes.

Me gustan las reflexiones de Heather, son sencillas, sin alardes, pero profundas y poderosas. Esta en particular me ha tocado la vida para bien.

También recomiendo seguir en su blog la serie prometida sobre Marcella Althaus-Reid autora de Teología indecente y El Dios queer. En MonjaGuerrillera pueden leer algunas citas de la autora. Quisiera que leyeran sus citas sin prejuicios. El lenguaje que utiliza puede parecer transgresor a algunos, pero hace falta leer con detenimiento, apertura y captar el mensaje que quiere transmitir. Para mí ha sido muy grato y fascinante conocer sobre Marcella quien por cierto murió recientemente. Leeré sus libros en cuanto me sea posible y seguiré reflexionando y charlando sobre sus ideas.

viernes, marzo 06, 2009

La tentación de lo light

La vida "light" me tienta. No soportar la angustia, no saber detenerme, no poder detenerme. Que no me deje dormir el miedo, que todo el tiempo esté haciéndose sentir en mi cuerpo, sin huir de él, ahogada, terca, necia, cansada. Me tienta el escape, cobijarme en el miedo en lugar de mirarlo a la cara todo el tiempo.

Me tientan las relaciones "light". No enfrentar la intimidad. No fallar, no herir, no buscar acercarme al otro sin saber jamás como, ni cuidar todo el tiempo pasar la linea en la que absorbo y soy absorbida. No tropezarme con mi insuficiencia. No tener que despertar a las verdades crudas del amor, no tener que sufrirlas. No reconocer las mil y una formas que uso para esconderme, para no mostrar la verdad, para no herir con la verdad, para no ser herida por la verdad.

Me tienta la espiritualidad "light", que no aterra, que no rompe, que no quebranta, que no evoca la muerte como inseparable de la vida. Me tienta la fe "light", no esta, plagada de incertidumbre, niebla donde nunca sé a donde me llevan, que descontrola, que me genera crisis, fe violenta, que me desnuda cuando hace frío y me enfrenta con la libertad.

Me tienta lo "light", pero no me deja en paz tu Espíritu Santo.

lunes, febrero 23, 2009

Humanizar a Dios

“Pero, tan cierto como eso es que el misterio de la encarnación es también el misterio de humanización de Dios. Y esto quiere decir que nosotros los cristianos creemos en un Dios que se ha tundido y contundido con lo humano. No sólo con la humanidad de Jesús, sino con todo lo que es verdaderamente humano. Lo cual significa que Dios vio que, para traer salvación al mundo, tenía que humanizarse. Dios vio que no había otro camino para dar vida y vida abundante en esta tierra nuestra y más allá de esta vida. En lugar de despreciar lo humano, se fundió con lo humano. Eso es lo que hizo el Hijo único del Padre, al no aferrarse a su categoría de Dios, sino que, al contrario, “se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, haciéndose uno de tantos” (Fil 2, 7).”


“Los cristianos y las cristianas, los hombres y las mujeres de todo el mundo que nos consideramos creyentes, todos tenemos la apremiante necesidad de humanizar a Dios en nuestras creencias y en nuestros comportamientos. El Dios que han presentado, y siguen presentando, las religiones es, con frecuencia, un Dios demasiado des-humanizado. Porque es un Dios lejano, distante, incomprensible, amenazante y, a veces, una especie de rival celoso de todo aquello que a nosotros nos hace verdaderamente felices. Hasta el punto de que la fe en Dios y la esperanza en la “otra vida” se ha convertido, para mucha gente, en un peligro, una amenaza, algo a lo que se le tiene miedo. Y así andan las religiones y sus representantes.”

Del libro "Humanizar a Dios" de José María Castillo
Ver estas y más citas del autor en el blog Monja guerrillera

Gracias Monja

El difícil verbo ayudar 5.0 - Repensando algunas frases

¿Qué somos si no ayudamos a otros?
No somos nada. Absolutamente nada.


Henry Marsh en El cirujano ingles
El difícil verbo ayudar 5.0 en Espejos mar adentro


No he visto aún el documental "El cirujano ingles", que no dudo debe ser muy interesante, pero aislando la frase de su contexto, hago aquí mi comentario:

Entiendo el sentido de la frase, pero yo hubiera escogido palabras diferentes para expresarlo. No me gusta, bajo ninguna consideración ni circunstancia, la palabra "nada" para referirse a un ser humano. En mi opinión, nunca un ser humano puede ser "nada". Hay personas que en determinado momento de su vida y por diferentes circunstancias no están en la posición de ayudar a otros, ¿diré de ellos que son nada? Incluso personas comprometidas en trabajo humanitario o en profesiones dedicadas a ayudar a los demás, personas muy sensibles al dolor y las necesidades de los demás pueden llegar, debido al agotamiento, a desensibilizarse y experimentar reticencia a seguir ayudando. En esto de ayudar no vale que juguemos a ser Dios, somos limitados y creo que siendo conscientes de esto podemos ayudar mejor. Tampoco me gusta la idea de buscar sentido o valor en el ayudar a otros porque entonces corremos el riesgo de convertir el ayudar en un comercio, en una inversión que espera rendimientos.

Esta frase me recuerda otra que mencionan y hasta cuelgan en las paredes de algunas iglesias: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Desde el primer día que escuché esa frase me molestó profundamente. Para mí, en el contexto de la iglesia de la que fui miembro, no era sino otro medio de control, otra dosis de lavado de cerebro para que los “espirituales” continuaran en el dócil papel de explotadores de sí mismos al servicio del sistema explotador, y para persuadir a los "carnales" a convertirse en "espirituales". No sirves para vivir, sirvenos o no sirves para vivir, así que esfuérzate más, da más, déjanos tu última gota de sangre aquí pues el dios organización está sediento y hambriento, necesita la carne de los pequeños para poderse expandir con gloria. Yo iba contando víctimas en el altar de ese dios, víctimas con rostro, con nombre y apellido; víctimas que se acercaban anhelando ser devoradas mientras a mí me devoraba el asco y la indignación.

Hemos oído infinidad de veces que más bienaventurado es dar que recibir. Claro, viéndolo desde cierto punto de vista, quien da está, por lo general, en mejor y más "honrosa" posición que quien recibe. Me disculparan (aunque no creo necesitar ser disculpada), pero tampoco me gusta mucho lo que hemos hecho de esta frase. Sobre el dar y el recibir aún hay que seguir reflexionando, no considero el recibir como inferior al dar. Si me preguntan voy a decir que prefiero ser de los que tienen todo para dar, ni tonta que fuera, pero sin importar cuanto tenga me encuentro a mí misma también en la necesidad constante de recibir y de algún modo recibir también es dar y viceversa. Me gusta más pensar el ayudar en términos de dialogo, en lugar del dar como monologo o el recibir como escucha pasiva.

En conclusión, sí, es bueno poder ayudar a otros, es un regalo; es hermoso vivir sirviendo y es más bienaventurado dar que recibir, es una bendición, una bienaventuranza ser libre para dar sin temor de acabar vaciado, drenado, explotado, usado, abusado. Es una gran alegría y un triunfo cada persona que vive en actitud dadora, cada ser desbloqueado para el amor, cada alma que se dona, no en función de una búsqueda personal de sentido o valía sino por rebosamiento de amor en libertad. No quiero aceptar que se denigre a nadie por no estar en posición o condición de ayudar o servir, sea por las razones que sea, porque muy complicadas son las circunstancias humanas y en la condenación nunca encontraremos ni libertad ni vida que rebozar. Jesús no condena ni oprime, libera; Jesús ofrece agua viva. Cada ser humano incapaz de dar, desconectado del amor, es una herida abierta en la humanidad que a mí me causa profundo dolor. Sigo a Cristo, sirvo a Cristo precisamente por ellos, por mí que no soy diferente, por una humanidad menos herida, viva.

domingo, febrero 22, 2009

Carnaval en la ciudad

Mi ciudad está en fiestas de carnaval. No voy a ponerme aquí a filosofar sobre el tema ni voy a condenarlo desde el cristianismo. Es sin duda interesante como manifestación de la tradición cultural de mi ciudad, se manejan diversos lenguajes y también se presta para la reflexión de aspectos de la vida.

Escucho diversos géneros de música dependiendo de mi estado de ánimo. La música para mí es mucho más que una entretención. La música me ayuda a vincularme con mis emociones y sentimientos, con mi realidad y también oficia como instrumento de catarsis, entre otras cosas. Así puedo un día estar escuchando la música más estridente, chispeante, energizante o la más deprimente, triste o nostálgica; o música al estilo de Norah Jones a quien he estado escuchando mucho en estos días, en especial enganchada con la canción "Carnival town" de su álbum "Feels like home" del 2004.

Mientras la gente allá afuera se entrega a la ilusión del carnaval, yo aprovecho los días libres para repensar mi vida precisamente con la intención de sacudirme ilusiones (no se confundan, no estoy afirmando que me decido por lo mejor para hacer en estos días o que trato de demonizar la fiesta o el mero disfrute, pero esa es otra reflexión). Carnival town es una hermosa canción sobre la vida, sobre las ilusiones que compramos en el mercado de rebajas, sobre las vueltas que damos sin llegar a ningún lugar y en últimas sobre el deseo y la búsqueda de lo verdadero.




Carnival Town

Round and round
Carousel
Has got you under it's spell
Moving so fast
But going nowhere

Up and down
Ferris wheel
Tell me how does it feel
To be so high
Looking down here

Is it lonely?
Lonely
Lonely

Did the clown
Make you smile
He was only your fool for a while
Now he's gone back home
And left you wandering there

Is it lonely?
Lonely
Lonely

miércoles, febrero 18, 2009

La cuestión humana

-Esas son las palabras: “No es humano”.
-Un juego gratuito sobre el nombre de Jüst.
-Un juego sobre el nombre, una palabra por otra. Un parecido. Es tan común en estos días. El lenguaje es un poderoso medio de propaganda. Es el más público y el más secreto al mismo tiempo. El efecto de esta propaganda no la producen los discursos, artículos y folletos, se mete en las masas, en la carne y en la sangre. ¿Vio que ya no tenemos más pobres? Sólo gente de ingresos modestos. Ya no hablamos de temas tales como “cuestiones sociales”, sino de “temas” que los especialistas dividen en una serie de detalles técnicos. Para cada uno encontrarán la solución óptima. Fórmulas eficientes, pero palabras vacías de significado. Es una quiebra en el lenguaje. Un lenguaje muerto. Neutral. Invadido por palabras técnicas. Una lengua que gradualmente absorbe su humanidad. ¿Entiende?


Este diálogo hace parte de la película francesa “La cuestión humana” dirigida por Nicolas Klotz, la cual recomiendo ver.

¿Qué tienen que ver el horror nazi, las grandes empresas y la iglesia? En realidad, la película no hace alusión a la iglesia ni al cristianismo, pero trata sobre la deshumanización en la sociedad actual.

Unas preguntas a propósito de esta película:

¿Hasta qué punto el cristianismo que profeso o la iglesia en la que me congrego favorece la deshumanización de algunas personas o de todas?

¿Debiera hacerme más humano(a) el seguir a Cristo, más sensible a la cuestión humana, o debiera ser al contrario?

¿Qué pasa con el lenguaje típicamente cristiano, no está tan manoseado ya que falla en comunicar el evangelio?

jueves, enero 29, 2009

Preguntando sobre "el difícil verbo ayudar"

Como pequeña introducción a lo que espero sea una serie de artículos sobre el tema "ayudar" agradezco a Carolina García la invitación a seguir dialogando al respecto y recomiendo leer su interesante artículo El difícil verbo "ayudar" 2.0.

Comenzaré haciendo preguntas y agradeciendo de antemano todos sus valiosos aportes a este diálogo.

**********


¿Por qué ayudas?


¿Nunca te has hecho la pregunta? Sugiero algunas posibles respuestas:



Porque me siento culpable y necesito deshacerme de la culpa.


Porque soy responsable de solucionar todos los males del mundo, tengo delirio de mesías.


Porque sé como hacer mejor las cosas.


Porque soy bueno/a y los buenos ayudan.


Porque así me lo inculcaron mis padres y/o mi religión.


Porque me duele la situación del otro y necesito aliviar su dolor aunque no me lo hayan pedido.


Porque hoy por ti y mañana por mí.


Porque me lo piden y no sé decir no.


Porque sé cual es la forma correcta de vivir, la más adecuada. Yo les diré como.


Porque quiero caer bien.


Porque quiero que me quieran.


Porque el mundo es una porquería y ya no soporto su pestilencia.


Porque necesito que todo esté en orden y en control.


Porque sí. ¡Qué pregunta!


Porque no quiero que me fastidien más.


Porque me siento sola/o.


Porque es superior más bienaventurado dar que recibir.


Porque son incapaces de resolver sus problemas, me necesitan.


Porque me obsesiona el sufrimiento del otro, necesito compulsivamente ayudar.


Porque nadie lo hará si no lo hago yo.


Porque me siento obligado/a.


Porque me siento importante cuando ayudo.


Porque padezco de aburrimiento existencial y ayudar es una buena distracción.


Porque cuando ayudo me siento necesitado/a, útil.


Porque ser egoísta es malo.


Porque si no lo hago me voy al infierno.


Porque necesito que sean felices para yo poder ser feliz.


Porque me olvido de mis problemas y necesidades cuando ayudo.


Porque tengo una idea romántica del autosacrificio.


Porque ayudar es emocionante.


Porque me dan lástima.


Porque no son responsables y yo sí.


Porque está de moda. Los que ayudan son gente cool.



¿Qué opinas de estas posibles respuestas, tienes para compartir aquí otras no contempladas arriba?


¿Es posible que la motivación que nos lleva a ayudar incida directa o indirectamente en el resultado de la ayuda brindada?


¿Existe algo así como ayudar para bien o ayudar para mal?


¿El ayudar está necesariamente condicionado a la consecución de resultados satisfactorios?


¿Por qué ayudar?

jueves, enero 22, 2009

A ti qué te importa, me dijo

El sábado pasado con unos amigos nos pusimos a charlar sobre nuestros respectivos comienzos de año. Les conté que el 2009 me había recibido con la ofensiva en Gaza por parte del ejercito israelí y lo que había estado pasando al respecto. Uno de ellos no tuvo ningún reparo en decirme:

A ti qué te importa, deja que allá se maten, cógela suave, pásala bien.

Intenté darle razones (balbuceando, estaba perpleja), pero no logré que entendiera por qué yo me complicaba la vida por algo que ocurría "tan allá", pues para él ni siquiera entraba en consideración el que yo fuera de origen palestino. No me enojé con él porque lo conozco bien, sé el tipo de filosofía con la que vive su vida, pero sus palabras son para ponerse a pensar.

Bueno, pero el punto es que me complico la vida y me la pienso seguir complicando aunque la cosa no sea en oriente medio. Que la barbarie esté ocurriendo en el otro extremo del mundo no significa que no nos afecte. Es muy fácil hacerse el sordo, poner ojos vizcos e irse silbando para luego, cuando llegue el trancazo por default, asumir rol de víctima y preguntar una y mil veces "porquéamí". Bastantes problemas ya tenemos en Colombia, es cierto, pero a la hora de hacerse de la vista gorda da lo mismo la distancia.

No, no me quedo tranquila y sí me importa. ¿Acaso se quedó tranquilo el que llamo Señor?